| Partido de Fútbol Sala con reclusos de Fontcalent |

El equipo de Voluntariado Corporativo del Grupo Pikolinos jugó, este sábado pasado, un partido de fútbol sala en las instalaciones del Centro Penitenciario de Fontcalent contra un equipo de reclusos del citado centro. El partido estuvo muy reñido y al final acabó en empate a cuatro.
Adrián, uno de los protagonistas nos ha enviado sus impresiones:
"El pasado sábado tuve la oportunidad de disfrutar de un partido diferente… un partido que nunca se me habría ocurrido jugar… y tampoco podría haberlo llevado a cabo sin la ayuda de la Fundación Juan-Perán Pikolinos.
El partido tuvo lugar en el centro penitenciario de Fontcalent… sí, así es, en la cárcel de Alicante… a pesar de las dudas y, tal vez, el temor que provoca una palabra como CARCEL, el partido y en resumen toda la jornada fueron sobre ruedas.
Ocho compañeros nos reunimos a las 10:00 de la mañana para ir todos juntitos hasta el centro penitenciario. Una vez allí, tuvimos que esperar un tiempo mientras se agilizaban los trámites para poder entrar. No voy a negar que cada minuto que pasaba en la puerta para entrar, mis nervios fueran en aumento, pero no tenía miedo. Había dos equipos para entrar y jugar contra los reclusos, nosotros y personas que no sabía exactamente de la empresa que venían.
Una vez pasada la puerta de entrada, atravesamos diversos pasillos y zonas al aire libre, todas ellas con un nivel de seguridad bastante alto. Tras atravesar unas cuantas puertas y arcos de seguridad, llegamos al pabellón donde nos esperaba el adversario.
La primera impresión fue bastante impactante… yo esperaba un pabellón cerrado, solo con los jugadores de nuestro equipo y el equipo rival de reclusos, pero nada más allá de la realidad. El pabellón era como cualquier otro pabellón de deportes de la ciudad. Tenía una grada en la parte derecha según se entraba, y estaba llena de espectadores, estaba llena de reclusos. No voy a negar que mis nervios aumentaran al saber que teníamos que atravesar la grada justo por el centro para poder llegar a los vestuarios. Pero, cuando entramos en la grada, la mayoría de los reclusos se pusieron de pié y nos aplaudían mientras pasábamos entre ellos para llegar a los vestuarios. Algunos de ellos nos daban la mano y nos deseaban suerte con frases como “que gane el mejor”… “suerte para el encuentro”… y creo que gracias a este gesto, gran parte de mis nervios se marcharon.
Una de las cosas que más me sorprendieron, era la ausencia casi total de seguridad en la grada. Solo había un funcionario y el resto eran reclusos. Pero me sorprendió para bien, ya que si en un primer momento estaba preocupado, todo se evaporó cuando comenzó el partido. No hubo ninguna incidencia, ni entradas fuertes, ni amenazas… fue un partido de fútbol sala con los roces que ello puede tener. El fútbol es simplemente eso, fútbol… nada más. Da igual el lugar si la intención es buena.
Empezamos el partido con algo de nervios, y nos marcaron dos goles nada más empezar… pero reaccionamos y, aunque teníamos a toda la grada en nuestra contra, supimos levantar la cabeza y jugar al fútbol como siempre… remontando un partido que siempre tuvimos con el resultado en contra… y finalmente el partido finalizó en empate.
Al terminar nuestro partido, comenzó el otro partido entre el equipo que entró con nosotros y otra selección de reclusos. Nosotros nos sentamos en las gradas a esperar que terminaran. Me sorprendió verme a mí mismo hablando con ellos del partido, sin darle ninguna importancia al lugar… solo los jugadores y el hecho del partido jugado.
Terminaron los partidos, nos duchamos en los vestuarios que nos habían dejado solo para nosotros (y nuestra tranquilidad aunque solo sea por las bromas que nosotros mismos nos gastábamos) y nos marchamos de aquél centro penitenciario con una buena sensación… la de haber jugado un partido de fútbol de ”alto riesgo” sin riesgo alguno.
La verdad, fue una experiencia que no tenía muy claro cómo iba a salir, pero me alegro de haberla realizado y puedo decir que, si alguna vez me vuelven a brindar la oportunidad de jugar otro partido de estas características, mi opción será la de jugar sin pensármelo…. Y creo que el resto de compañeros que me acompañaban en este partido también repetiría la experiencia.
Dar las gracias a la Fundación Juan Perán-Pikolinos por brindarme una experiencia única que, sin duda alguna, se volverá a repetir en un futuro."


